La banca de Moisés Cohen Cohen no se impone, al contrario, invita con un amplio movimiento de la mano. “¿Gustas sentarte?” pregunta con una líquida gracia. Y sí, la respuesta es inmediata y el gusto es grande porque los paseantes no solo se sientan sino que toman a la banca entre sus brazos, la acunan, la acarician, la poseen, se acuestan a leer poesía o sim- plemente cierran los ojos. Si, su movimiento es de hierro, todas sus ondulaciones y sus curvas tienen la sabiduría de lo bien templado y por eso mismo provocan dulces sueños…”
Elena Poniatowska
Premio Miguel de Cervantes