Esta bendición, que el Creador ordena a Moisés para que Aarón y sus descendientes, los Cohanim, bendigan al pueblo de Israel, canaliza la presencia divina y su protección.
Acostumbramos desde entonces darla también los padres a los hijos, para pedirle les proteja y cuide por siempre.
“Yebarejeja Adonai veyishmereja.” Que Dios te bendiga y te proteja