Y será como un árbol plantado a la orilla de un arroyo de agua, cuyo fruto dará en su tiempo, su follaje no se marchitará, y todo cuanto emprenda prosperará.
Tehilim 1:2
Un árbol es la tierra buscando el cielo. Un árbol crece hacia las alturas —alturas también como sinónimo de luz, de conocimiento, de divinidad—. Una semilla que es vida y al mismo tiempo se transforma en fruto, sombra y refugio: metáforas de lo que quisiéramos darle a nuestros hijos.
“Raíces y alas.”