Es una antigua exhortación en el mundo árabe: nunca pronunciar una frase que hable del futuro sin incluir la palabra Inshallah, que lo quiera Di-s, pues esto proporcionará su bendición.
Nombrar el futuro sin Di-s es pretender controlarlo. Decir “Inshallah” es abrir la puerta a la bendición.
“Inshallah — que lo quiera Di-s.”